¿Has observado alguna vez ese manto que acompaña la gracia y encanto del baile flamenco? Esta llamativa prenda es conocida como Mantón de Flamenco o Mantón de Manila (capital de la antigua colonia española de Filipinas). Típico del Flamenco, la mujer andaluza, la manola madrileña, e incluso del casticismo; esta pieza fundamental para el baile tiene sus orígenes en China y tradicionalmente se realizaban en seda con bordados hechos a mano, cuyos motivos se centraban en diferentes elementos propios de la cultura oriental.

Se trata de un complemento del vestuario flamenco que es utilizado, principalmente, por las bailaoras, aunque las cantaoras, en ocasiones, también lo portan. Fue introducida en el vestuario español a mediados del siglo XVI, sin embargo su popularidad aumento durante el siglo XVIII, donde paso a ser usado también en múltiples regiones de Hispanoamérica. Fue acá cuando al mantoncillo evolucionó en su diseño. La temática oriental fue superpuesta por pájaros, rosetones y flores, las cuales tenían un significado particular; si su motivo era lirios significaba pureza, en el caso de margaritas se relacionaba con la impaciencia; las rosas con secreto, entre otros tantos. Además les fue añadido un elemento muy característico, los flecos.
Es increíble cómo una simple prenda aporta gran vistosidad y gracia al baile, a las bailaoras y a sus movimientos. Lograr esta gracia y vistosidad requiere una técnica propia y complicada, desarrollada solo por aquellas bailaoras que ya tienen gran dominio del baile flamenco; sin duda mover el mantón a compás y hacer que se convierta en una parte del cuerpo, es algo que requiere una gran práctica.

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Pero ¿Cómo llegó el mantoncillo a ser algo fundamental en el flamenco? Esta pieza era comunemente utilizada por las damas de la época, tanto en las clases pudientes como en los estratos populares. Surgen nombres como Pastora Imperio, La Macarrona y Matilde Coral, quienes para entonces eran símbolo del flamenco, las cuales impulsaron el uso de esta indumentaria en la escuela sevillana.

flamenco_barcelona_manton4Si estás pensando en encontrar el mantón más adecuado para ti, aquí te damos un par de consejos básicos para elegir. Un detalle muy importante a la hora de adquirir el mantoncillo es que debe ser lo suficientemente grande como para que pueda cubrir de sobra tus dos brazos estirados en cruz. Acerca del diseño de tu mantón, el mercado ofrece una gran variedad de colores, estilos y diseños a la hora de tu compra. Entre los colores más habituales tenemos el negro, el blanco, el marfil y el rojo, la elección dependerá exclusivamente de tu gusto personal.

En cuanto a modelos y diseños, podemos encontrar los de cigarreras, con grandes rosas y claveles bordados en colores brillantes; también tenemos los de macetones, que mezclan el bambú con macetas llenas de flores. Y finalmente, no podemos dejar a un lado el modelo de bordado en negro y marfil; y el isabelino, que presenta las esquinas bordadas y cuyo centro permanece vacío o, en algunas ocasiones, presenta pequeños ramilletes de flores llamativas.