La bata de cola es y seguirá siendo una manifestación de majestuosidad y belleza femenina. No todas las escuelas de flamenco tienen implementado el uso de la bata de cola y contrario a lo que se quiere, esta podría ser una tradición que no a todos les parece factible. Sin embargo, el impacto y repercusión que la bata de cola tiene dentro del flamenco tiene que ver con lo que simboliza para este tipo de baile.

Principalmente, se trata de un traje exclusivo de uso femenino que se vale de la cinestesia y de la belleza latente en las formas corporales para matizar más allá del zapateo y del uso de elementos llamativos. Con la bata de cola, destaca un empleo inteligente de la femineidad y la elegancia de manera armoniosa y prolija.

Nacida como antecesora de la bata de cola flamenca a mitad del siglo XVIII, la bata de cola consiste en un traje que arrastra su parte trasera desde la espalda, valiéndose de unos pliegues de tela que proporcionan el vuelo necesario cuando se está ejecutando el baile, la cual es ajustada al cuerpo por medio de cordones o cintas. En un principio, la bata de cola fue confeccionada en un tejido labrado de seda adornado con flores y ornamentas color pastel. El escote solía ser redondeado y en los brazos se usaba una manga tres cuartos clásica.

Debajo de la bata de cola, podía percibirse un brial destinado a potenciar el vuelo y a cada lado podía apreciarse dos pequeñas aberturas destinadas a esconder algún tipo de faldriquera, ajustado de igual manera gracias a cordones o cintas. Ya para el siglo XIX, la bata de cola era más corta incluso que la bata de cola actual. Se dice que la bata de cola surge como una adaptación de los vestidos de princesas, representado esta vez a una mujer fuerte, con carácter y libre.

Hoy en día, las batas de cola no son necesariamente blancas o de colores pasteles, las podemos encontrar también en colores que representen mucha más fuerza e impacto como lo son los colores rojo y negro. Sin embargo, también pueden encontrarse batas de cola realmente llamativas como azules o moradas.

El manejo de la bata de cola requiere de la preparación adecuada y no es algo que deba tomarse a la ligera. Son muchas las bailarinas profesionales que se han enfundado en una bata de cola, dejando un registro increíble e imposible de igualar. Entre ellas podemos nombrar a Carmen Amaya, Rosa Durán, Cristina Hoyos, Carmen Mora y por supuesto, la entrañable Matilde Coral.

Así pues, el uso de la bata de cola es considerada una tradición flamenca que realza la belleza y majestuosidad femenina donde se conjuga el baile y la música para presentar un espectáculo llamativo que pocos pueden igualar.